Nuestro planeta está experimentando cambios geofísicos asombrosos en estas últimas décadas. Se sabe que el año 2005 fue el más caluroso que se haya registrado en el hemisferio norte y el segundo más caluroso en todo el mundo. Ocho de los diez años con temperaturas más elevadas (según los registros), pertenecen a la última década.
La temporada de huracanes del Atlántico del año 2005 fue la más activa y posiblemente la más devastadora que haya existido. En siete de los catorce huracanes registrados, la velocidad del viento supero los 177 kilómetros por hora. (Administración Nacional Oceánica de EE.UU.)
En 1850 había más de 150 glaciares en el parque Nacional Glacier, de Montana. En la actualidad, hay sólo 27. Como vemos nuestro ecosistema se está volviendo loco. La Biblia anuncia que, hacia el final de los tiempos, esta será una de las características que anuncien la venida de Cristo a juzgar las injusticias de los hombres, que han administrado mal todo préstamo que Dios les ha concedido en Su amor.
El mismo Jesús advirtió: E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentaran todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo entre las nubes del cielo, con poder y gran Gloria. Mateo 24.29-30
Lo triste es que el planeta siente que Cristo viene y gime al unísono (Romanos 8.22), pero sus habitantes, los seres humanos, hacemos caso omiso de sus advertencias. Debes saber que: El Señor, no tarda en cumplir su promesa, según entienden algunos la tardanza. Más bien, Él tiene paciencia con ustedes, porque no quiere que nadie perezca sino que todos se arrepientan. 2da de Pedro 3.9
ES TRISTE VER COMO LA CREACION GIME, MIENTRAS LAS CRIATURAS SE DIVIERTEN.

